
Venían amagando desde hace un tiempo. En las últimas entrevistas ya no lo descartaban de plano, como alguna vez hicieron. El regreso de Sumo era inminente, y finalmente se produjo en la primera jornada del Quilmes Rock.
En el show de Divididos, el baterista Catriel Ciavarella amenazó con el inicio de “Mejor no hablar de ciertas cosas”. Todo hacía pensar que la Aplanadora volvería a recrear aquella canción como tantas veces lo hizo en el pasado. Sin embargo, el gesto sólo fue la excusa para que subieran a escena Germán Daffunchio y Alejandro Sokol, que habían tocado un rato antes con Las Pelotas. Roberto Pettinato, ataviado con su reglamentario mameluco naranja (pero sin “barba dividida”), también se sumó. Y finalmente Mollo presentó a “Superman” Troglio. Era la primera vez que compartían escenario desde la muerte de Luca Prodan, hace casi 20 años.
Lo primero que sonó fue “Crua chan”, con la misma energía que portaba en los ’80. “Divididos por la felicidad” –solo de saxo incluido– fue el tema siguiente. Y finalmente, con Gillespie como trompetista invitado, irrumpieron con “Debede”. Y eso fue todo para este regreso postergado durante poco menos de dos décadas. Los resquemores y las dudas quedaron atrás: para Sumo, fue tiempo de rock n’ roll. Luca, desde algún rincón del cosmos, así lo hubiera querido.
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