30 mil personas estuvieron en la fecha final del evento, que contó con Divididos como acto de cierre. Antes, grandes conciertos de Catupecu, Black Rebel Motorcycle Club y Massacre.
El zapping de Lenny
Con pelucas enruladas y los acordes de "Are You Gonna Go My Way?", el hit de Lenny Kravitz luego empalmado con "Salir a asustar", Mollo, Arnedo y Catriel abrieron el show de Divididos, que pasó a ser el número principal de la noche. Fueron en total 22 temas, una típica maratón de la aplanadora. Kravitz volvió a aparecer en dos ocasiones: primero, cuando Mollo le deseó "que se recupere, que se ponga las pilas", y luego en "Granuqueando", una melodía norteña que contó con los músicos del Maestro de la Quebrada Ricardo Vilca, precedida por un grito del público: "Y ya lo ve, es para Lenny que lo mirá por tevé" (y sí, no es lo mismo con Lenny que sin Lenny). "¿Se lo imaginan con los rulos y una bolsita de agua caliente en el pecho?", bromeó Mollo.
Dentro del set dividido hubo lugar para otros invitados: subieron también Alambre González (una leyenda del under) en "Par mil", y Peteco y Demi Carabajal (en violín y bombo), para animar "Ortega y Gases" y "Qué ves". Al final, Walas (Massacre) y Fernando Ruiz Díaz (Catupecu Machu) acompañaron en "Next week" ("Un tema que tiene el mejor bajo de la historia del rock and roll del mundo", según Fernando, que tomó el lugar de frontman y pidió por el pogo). Tal fue la emoción de Mollo que primero rompió una cuerda y luego se mandó entre la gente.
Como es uso y costumbre en los shows de la banda, Mollo tocó "Voodoo Chile", de Jimi Hendrix, e hizo llorar a su guitarra primero con una suela de zapatilla arrojada desde el campo y luego con su boca. Como es uso y costumbre, también, el pogo alcanzó su pico en "Cielito lindo". Como es uso y costumbre, por último, ensayaron los acordes de dos temas de Sumo: "Silver moon" y "Next week". Pero atención: hubo, esta vez, algo diferente. "No esperen mucho de esto", dijo Mollo. Arrancó con unos rasguidos de reggae y luego se mandó a rockear un tema nuevo, el primero en cinco años. "Mañana estará en YouTube", afirmó después del último acorde.
Durante las casi dos horas que duró el show, Mollo tuvo una sonrisa pintada en su rostro, ¿o acaso es su mueca usual en el escenario? Gastó (y desgastó) seis guitarras, incluida una de doce cuerdas en "Par mil", y lució en su chaleco verde un prendedor de la Unión Soviética (estrella roja, martillo y hoz), signo de una revolución ya caduca. Arnedo, más sobrio, pasó casi desapercibido, todo de negro y con lentes de sol, al mejor estilo del rock de los '80. Debe ser, acaso, que el pueblo siempre tiene razón: fue para Lenny, si es que lo miró por tevé.
El viaje de Catupecu
Un auténtico Fer Ruíz Díaz para otro concierto a carne viva de su banda, con un espectador de lujo: nada más y nada menos que su hermano Gabriel.
Acoples oscuros
Black Rebel Motorcylcle Club, o el viejo y querido shoegazing inglés, por un trío de San Francisco.
Así fue el calor
Los insólitos 30 y pico de grados para un otoño que se resiste a venir fueron un obstáculo a la hora de disfrutar el corto pero contundente show de The Pinker Tones. Los catalanes ofrecieron un gran set de electrónica fiestera y fina, y sin ninguna duda merecían otra repercusión por parte de un público que empezaba a arribar al Estadio de River Plate.
Estelares, por su parte, eligió para su set alternar temas bien up tempo ("Eléctricos duende") con baladas como la gran "Ella dijo". El cierre, con "Un día perfecto", servía de presagio para lo que se venía.
En el bombo de la batería, una imagen de Fico, su accidentado guitarrista, lo que hizo que el grupo se presentara como un cuarteto. Los habituales payasos como escenografía (uno de ellos con un casco muy similar al de Meteoro) y Walas con un jean estratégicamente cortado a la altura de su trasero, para lo que es una constante, que ya escribimos demasiadas veces: un inolvidable concierto de Massacre ("La banda convocada para tocar en la estación espacial afuera de la atmósfera para salvar al rock mundial") en un festival. Un repertorio que abarcó todas sus etapas, con Juanchi Baleirón de invitado en "Divorcio" y una precisión casi inaudita para el rock argento.
Producción y textos: Pablo Strozza y Javier Sinay
Fotos: Leo Liberman y Diego Paruelo
|