Más de 10 mil personas asistieron a la cuarta jornada del Festival que tuvo a Nine Inch Nails, Black Rebel Motorcycle Club y Los Natas como bandas principales.
Con un show internacional de la talla de Nine Inch Nails como set principal, la cuarta jornada del Pepsi Music tenía asegurado el éxito. Casi a las 22 y a pesar de la escasa concurrencia (10 mil personas contra las más de 20 mil de las fechas anteriores), la banda de Trent Reznor comenzó un recorrido a través de sus "halos" (tal como el frontman denomina a cada una de sus incursiones discográficas) que no dejaría a nadie insatisfecho. La primer parte, bien rockera y up tempo, incluyó la dupla triunfal de "March of The Pigs" seguida de "Piggy", pasó por el solo de piano "The Frail" y terminó hiteando con "Closer" y "Gave up". Luego, una pantalla descendería para reducir el escenario hacia delante y dar comienzo al set electrónico con "The Warning" y "Vessel", con pinceladas de rock industrial al mejor estilo Ministry o Skinny Puppy. Después de una nueva seguidilla rockera y también de exitazos ("Wish" y "Terrible Lie" incluidas), la pantalla volvería a bajar pero dejando a los músicos esta vez detrás y entonces llegaría uno de los momentos de la noche: imitando el juego de sensores de movimiento que Reznor implementó para el video de la canción, durante "Only" la pantalla cubrió el escenario por completo en una suerte de imágenes de estática y dejó entrever al cantante sólo al emitir el sonido de su voz. "Head Like a Hole" dio lugar a los bises: todo se tiñó de verde para "Reptile", y "Hurt" implicó el rescate emotivo de la fecha que llegaría a su conclusión real con "In This Twilight", con la trompada de techno rock final.
El destacado
En este caso, al ser imposible resaltar un sólo momento, descatamos la escena del show de NIN que, sin dudas, dejó en claro que en un estadio abierto también se puede lograr una increíble puesta visual. Diseñada por Martin Phillips (el mismo personaje que tuvo a cargo la escenografía de Soda Stereo en su regreso y fue el creador de la impactante pirámide de Daft Punk), la puesta incluyó dos enormes pantallas horizontales, una fija detrás de la banda y otra descendente. El juego de luces e imágenes (que alcanzó su clímax durante "Only") superó cualquier expectativa.
Por la ruta lisérgica
En su tercer show porteño en menos de un año, los Black Rebel Motorcycle Club confirmaron su localía entre las huestes dark. El trío (con la baterista de The Raveonettes, Leah, como reemplazo de Nick Jago) no defraudó. Desde el comienzo con "666 Conducer", "Stop" y "Berlin", se inició una travesía sónica por momentos muy deudora de My Bloody Valentine y nuestros futuros visitantes The Jesus and Mary Chain. El final, claro, fue con "Punk Song", como para intentar dejar claro todo. Es sólo shoegazing and roll, pero nos gusta tanto a los más grandecitos como a los veinteañeros.
Un triángulo psicodélico similar a aquel de Pappo’s Blues en los 70. Free rock, improvisación, cuelgue: un mundo de alucinaciones instrumentales. Riffs de guitarra sabbathicos, gordos, gruesos, que se apoyan en un baterista con tantas manos como un pulpo y un bajista virtuoso mas no velocista. El rock como rito iniciático de trance, de esos que marcan a fuegos. Esas son algunas de las sensaciones que provoca ver a Los Natas en directo, en un concierto que contó con El Topo (ex Massacre) como vocalista invitado hacia el final de la presentación. De lo mejor que pasó (y pasará) por el Pepsi Music.
Sol negro
Tras la lluvia del domingo, la belleza de este jueves subió el ánimo de todos en la cuarta jornada del Pepsi Music 2008. El Mató a un Policía Motorizado abrió el escenario principal, y allí desfilaron "Chica rutera" y "Amigo piedra", antes que los desconectaran por pasarse del tiempo estipulado de su set. Y tras la actuación de 202 en el Claro, Los Siete Delfines se adueñaron de main, con un Richard Coleman inspiradísimo. Su lista recorrió todas sus épocas: así como adelantaron cuatro canciones de Carnaval de fantasmas (su nuevo CD, de inminente aparición) terminaron con, valga la redundancia, "Para terminar", del homónimo segundo disco de Fricción. Un lujo.
Inmediatamente, en el escenario secundario, Volador G continuó con la línea y agregó un poco más de oscuridad a la tarde que ya alcanzaba a su fin cuando Fernando Pécora, con lentes de sol y campera de cuero negra, se puso al frente. Una decena de temas pasaron casi desapercibidos mientras el Ciudad se iba llenando muy lentamente; los platos fuertes aún estaban por llegar.
Por Pablo Strozza y Yamila Trautman
Fotos de Leo Liberman
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