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Dia 8: Cabezones, El otro yo... |
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El Otro Yo demostró que el segundo escenario les quedó, como era de suponerse, chico. Con Diego Vainer como invitado en teclados (además del Brujo Gabriel Guerrisi, ya miembro estable de los de Temperley), los hermanos Aldana y Ray Fajardo funcionaron como el motor de un Fórmula 1 del segundo pelotón (un Honda, por poner un ejemplo tuerca), con todas las ganas de pelearle a los de arriba del podio. Cuando sonó un hit inoxidable como "La música", quedó claro que canciones no les faltan.
Corriendo con mejor suerte que el año pasado, la presentación de Massacre en el marco de este festival estuvo bañada por el sol y no por la lluvia. De todas formas, y como siempre, Walas se comió el escenario y bendijo a todos "los vampiros" concurrentes con su histrionismo y su humor. Comenzando con "Mi mami no lo hará", la banda completó la tarde rindiendo "homenaje al último glam de esta época, Marilyn Manson, con un tema de aquella época", y sonó "Ziggy Stardust" de David Bowie, en una toma más parecida al cover que realizó Bauhaus en los eighties que al original.

Y después que Los Natas se pasearan por su habitual colección de temas en el segundo tablado (un show quizás no del todo apto para festivales de esta calaña, ya que la reducción de su concierto conspira con los climas setentosos y psicodélicos que crean Villagra, Broide y Sergio Ch), Cabezones salió a escena, presentando su nueva formación que incluye, aparte de a César Andino y a Alejandro Collados, a Leonardo Licitra y Pablo Negro (guitarras) y Matías Terragona (bajo). Con un frontman no del todo recuperado tras el accidente que sufrió junto a Gaby Ruiz Diaz (se mostró sentado en una silla de ruedas, y arengó por la recuperación del bajista de Catupecu Machu) el grupo recorrió toda su trayectoria, con la potencia dark y guitarrera de siempre.
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