Al igual que el año pasado, el músico Andrés Calamaro despidió el año con un show en el Club Ciudad de Buenos Aires, de la mano de su última placa, "La lengua popular" y con un repertorio inusual que mezcló éxitos con algunas
perlas de su discografía.
Fueron más de 30 mil personas las que festejaron anoche, poco después de las 21, al escuchar los primeros acordes de "El Salmón". Antes, el español Fito Cabrales junto a su banda Fito y Fitipaldis había calentado el ambiente con un set de 40 minutos.
El tema con el que empezó el recital de Calamaro, un himno emblemático para el artista, fue interpretado con los arreglos de la versión homenaje del Indio Solari en el disco "Calamaro Querido".
Inmediatamente después llegaron "Los chicos", la primera de las canciones de "La lengua popular" de la noche, una versión tropical de "Tuyo siempre" y "Mi gin tonic".
Recién entonces el cantante se tomó el tiempo para saludar al público y agradecerles su presencia, con un semblante más serio y concentrado que lo habitual.
Más tarde sonaron "Ok Perdón", "Todo lo demás" -de la placa "Alta suciedad"- y una versión de su éxito "Te quiero igual" mezclada con el tema de Bob Marley "No woman no cry".
También hubo espacio para temas de su repertorio que no sonaron en la radio, como "Días distintos", "Lo que no existe más" (de la edición
quíntuple de "El Salmón"), y "Los aviones". Si bien hubo canciones de casi todos sus discos, sorprendió la ausencia de temas de su placa anterior, "El palacio de las flores".
Con mayor peso de la guitarra que en otras ocasiones, el ex Los Rodríguez se esmeró para brindar un show prolijo y lejos de los excesos de otras épocas. De buen humor, pero sin hacer chistes ni bromas, tocó por casi dos horas.
Para interpretar "Soy tuyo", de su último álbum, subió su amigo y productor Cachorro López y para "Estadio Azteca" llamó a Cabrales, quien desembarcó en el país por primera vez de la mano de Calamaro.

En final del concierto no faltaron "Loco", "Crímenes perfectos" y "Paloma". En los bises, el público coreó "Me arde", "Quiero ser una estrella" y "Alta Suciedad".
Con el sólido show de anoche, Calamaro demostró una vez más que es uno de los solistas del rock nacional con mayor presencia y convocatoria de la actualidad, gracias a una obra inusualmente prolífica y que consigue atraer tanto seguidores del género como al público en general.
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