Babasónicos presentó "A propósito" en el
Luna Park a estadio lleno. Tocaron todas las canciones del nuevo disco, algunas
perlitas épicas y una puesta a todo lujo hotelero.
El show de Babasónicos duró
alrededor de 2 hs y nos deleitaron con unas 30 canciones de todas las épocas,
un poco más largo de la habitual para que nos vayamos contentos
Mucho se hablo de la vuelta de
Babasónicos al Luna Park, pasaron por todas las radio imaginables, al principio
el escenario descollante que habían advertido no pareció tal hasta que se
encendieron las pantallas y apareció el hotel espacial, dónde cada uno de los
integrantes ocupó en el imaginario, una habitación, el hall o el salón
principal. Dárgelos apareció con los cuernos de Pan durante la obertura que
sonó a pleno coro fem-robótico en Flora y Fauno. Durante la canción Dárgelos se
adueñaba de la Suite Imperial en el último piso de su hotel. Ya bajaba El Ídolo
por las escaleras, sin los cachos, casi como si haberlo visto tan lejos con
ellos hubiera sido una ilusión. Nos jugo al juego de las conversaciones
incompletas durante Ideas y nos hizo sentir a todos un poco renegados durante
Cuello Rojo. En un hotel rutero nos cantó En Privado, y con el Diablo compartió
una noche agitada en el Sheraton de Río.
No hubo charlado con el público
hasta que nos recitó un confuso “Yo me siento cómodo hasta cuando no debo” y
empezamos a caer Barranca Abajo, porque si yo caigo ustedes también, pero con
una deliciosa sutileza de Ganster que se esconde a todo lujo.
Una intro sutil, un desliz a
pensar, “será Confundismo” y sale Pobre Duende. Carca, que se para en el lugar
de tercera guitarra y percusiones hace un par de shows, punteó hermosa y
sensiblemente la canción hacía Tormento. Luego seguimos hacia el set
electrónico con Pulpito, Deléctrico y la tríada de Muñeco de Haití, con el
baile convulsivamente de Adrián mientras los muñequitos vudú inducían la compra
del disco. En Chisme de Zorro tal vez le recite a una mujer anónima, alguien
que le debe una charla, y está a la espera que los lobos pesquen su rastro.
Cuando creíamos que podía ser un
show de Jessico para esta parte aparece un slide de Gabo en la
pantalla empieza Valle de Valium, para emoción de todos los psicólogos, con los
sensibles punteos de Carca, al que Mariano agradece. Luego saltamos a la vibra
salvaje de Irresponsables y más adelante la flotada Posesión del Tercer tipo
“salvajes de trajes me quieren enseñar/salvajes de trajes me quieren educar”
con Diego desgarrando en la harmónica, un instrumento poco común en los
estertores babasónicos. El aire nebular nos llevo a querer dormir mareados así
que largamos en Pijamas hacia Sátiro, versiones de un Fauno de otras épocas.
Siguiendo sintonizaron los éxitos
radiales Putita, pero versión tropical, es como una nueva Barbie Malibú de
hotel del trópico y después al dance-hall con Microdancing.
Nos volvieron a sorprender con
una pulida versión de Y Qué mezclado con Egocripta, como en el Quilmes Rock y
luego, durante El Colmo, mientras anhelamos esa ciudad que no nos conoce, las
pantallas hacen un travelling por ésa misma ciudad enorme y desconocida para
caer instantes más tarde en nuestro sub-urbano mundo con Fiesta Popular,
mientras Adrián canta de espalda al público y podemos verlo de frente a través
de la cámara, en solemne blanco y negro, a la manera de Cocteau recitándonos su
versión de la joda en la calle. Esta canción ya nos anunciaba el final y
volviendo para los bises hicieron tres más, Curtis, Muñeco mixado con Su Ciervo
y cuando empezaba la alta, groseramente pogüera Demonomanía.
Fuente: Rock.com.ar
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