01-La Octava Maravilla
02-Compulsion
03-Estamos En Problemas
04-La Orquidea Blanca
05-Divorcio
06-La Reina De Marte
07-Vienen Zombies
08-Clavos Y Globos
09-Invasoras Amazonas
10-Maggie May
11-La Epidemia
12-Resurreccion
MASSACRANDO AL ROCK CONSERVADOR
Y otra vez Massacre, como siempre desde el ostracismo, alejado de mainstream y las hiteras; perfil bajo pero con una extensa trayectoria en su joroba que incluye once placas entre lanzamientos y registros en vivo. Ahora es el turno de “El Mamut” que se gestó entre los meses de mayo y octubre de 07' en los estudios El Pie, producido por el Pericos, Juanchi Baleirón. Para contextualizarlos, haciendo analogía futbolera de oferta, la banda de Guille Cidade (Walas) vendría a ser el Lanús del Viejo Cabrero, no por el epíteto sino porque su apellido así lo demanda. Peleando por un lugar en la ventas desde un estrato de la musical local, sin ser peyorativo, inferior al que lideran aferrados, Los Piojos o La Bersuit, con un estilo no tan vistoso (siguiendo en la línea de la pelota) pero si eficaz (comercial), hoy en el insomnio por la situación ambiental.
Massacre era número puesto en el apogeo de Cemento y los lugares cerrados (los estadios más reservados), impregnados de humo y sudor de pogo. Estás once canciones nuevas, más un cover de Rod Stetwart (Maggie May) al mejor estilo californiano, reflejan la manera personal y sentimental de describir historias a través del universo Walas y su diversidad de voces. Intenso, “El Mamut” empieza a sonar en “La octava maravilla” (¿el rock?) que con una decena de notas de piano da pie a un robusto corte de violas y vaivenes entre estrofas. Después “Compulsión”, otra poderosa, y así recibir un tándem de baladas rockers tales como “Divorcio”, “Estamos en problemas” y “La orquídea blanca”.
El resto bien arriba. Está “La reina madre” que ensaya críticas a la globalización y “Clavo y globos” en donde el vocalista se eleva hasta lograr un Bruce Dickinson, despojando a Massacre del mote de banda soundtrack de galpones con pibes skaters. Musicalmente “El Mamut” es más stoner que punk-rock. Más Audioslave que The Offspring, aunque el grupo siga perteneciendo al (no tan) under y le siente bien. Las guitarras rudas y los parches conforman el ritmo que musicaliza las historias repletas de símbolos y a veces el reverb hace el resto.
Escrito por: Pablo Diaz D'angelo
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