1. Los Chicos
2. Carnaval De Brasil
3. Cinco Minutos Más (minibar)
4. Soy Tuyo
5. Cada Una De Tus Cosas
6. Mi Gin Tonic
7. La Espuma De Las Orillas
8. Comedero Piquetero
9. Sexy & Barrigón
10. De Orgullo Y De Miedo
11. La Mitad Del Amor
12. Mi Cobain (Superjoint)
EL VERDADERO REGRESO DE CALAMARO
La lengua es un fetiche del amor erógeno y el amor es fuente inspirativa del cancionero popular. Y porque las musas “no son mujeres ausentes”, el éxtasis interior le llega a todos. inclusive a aquellos incorregibles a los que se mitifica imaginariamente, rodeado de golfas, deglutiendo uvas, sobre un telar de seda italiana. Entonces “La Lengua Popular”, no sólo es el último disco de Andrés Calamaro, también refiere al amor viajando en letras personales sobre los sonidos de la música del pueblo.
El Salmón es el gen argentino por excelencia. A la par con el argento, pasó por todos los estadíos (cinco presidentes, el corralito, cacerolas), se autoexilió en el Viejo Mundo por temor al fracaso, regresó con una mano atrás y otra por delante, coqueteó con la muerte y llegó al extremo de la fisura para convertirse en el máximo exponente de la música que les gusta a todos. La que suena en Palermo Soho, silba el tachero o gesticula tribuneramente un ricotero del conurbano que sabe del cariño mutuo de El Cantante con el Indio Solari.
“La Lengua Popular” es un conjunto de cosas. El “Sexy y barrigón” despreocupado por su estética, llevado a una pieza rocanrolera de festichola de quince, o la cumbiamba ambigua y contestataria bajas calorías del “Comedero piquetero”, encallado en una de las zonas más caras de la Argentina. Pero además, valores como la amistad, que en “Los chicos”, un rock de riff violentos, transcurre sin nombres propios para “los amigos que se fueron primero”. El cuartetero del cucumelo, las “canciones de nosotros” (Calamaro y su productor, el ex Abuelo de la Nada, Cachorro López) y el “consuelo si me esperás allá” (¿mensaje para Miguel?) expresan sentimentalismo.
Los “Cinco minutos más (minibar)” fueron el corte de difusión que sonó hasta en los baños de los shoppings. Rodriguera por excelencia es tal vez la única depresiva del disco que fue grabado íntegro en Buenos Aires. Después “Soy tuyo”, “De orgullo y de miedo” y “Cada una de tus cosas” son los boleros atravesados por la necesidad de declarar el amor de manera personal pero que identifican a más de uno. Tiempo para los afectos; formato ranchera en “La mitad del amor”. “Ya no soy el viejo Andrés que no dormía jamás”, o “qué subidón... que momento ideal” reflejan estados de ánimo del artista y esas frases que se hacen graciosas e incoherentes por llegar a la métrica que ya son marca registrada como “Voy a tomarme hasta el pelo... con mucho hielo”, van armando una placa con diversos motivos.
Está la dylanesca “Mi gyn tonic”, empapada de esas metáforas descontextuales, y la bailantera “La espuma de las orillas”, junto a la casi improvisada “Mi Cobain (superjoint)” donde se veía venir que el pibe iba a pintar con un faso, regalaban serpientes enfrascadas y algunos animales vegetales, están cerca de desaparecer como la ballena azul. Como un payador entona una canción con alusión a los vicios, hoy tomados con gracia y nostalgia desde una óptica rescatada de padre y señor. En “Carnaval de Brasil” (otra del estilo Bob) llegá a un punto sublime con su voz en el falsete (“¡noooo soon!”) del final para darle forma a un disco en nada parecido a los predecesores.
Andrelo volvió a innovar. No en su forma de escribir pero sí en su apertura hacia los sentimientos. Pero no está solo en esto, además de Cachorro López en la producción, cuenta con grandes músicos a su lado como el bajista Candy Caramelo, o el guitarrista Diego Gallardo, más el Niño Bruno en baterías y los sensacionales coreutas de Bersuit Vergarabat, el Cóndor Sbarbatti y Dani Suarez, toda una garantía. El arte boxset estuvo diagramado por el excéntrico dibujante Liniers, en exclusiva para “La Lengua Popular”... Un relato costumbrista, alegre, divertido y cotidiano, heterogéneo en lo musical y apto para cualquier clase de oído, pertenezca o no al culto Calamaro, cuya lengua, con este trabajo, se convertirá en más popular que nunca.
Escrito por: Pablo Diaz D'Angelo
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