Dúo formado por Herr Mamut en voz y pianoforte y Tomi Mamut en batería y voces. Infinitamente trasnochados por el cine de terror clásico, la psicodelia garagera y cósmica, el sexploitation sin subtítulos, el latin soulfunk del Harlem, los vermouths más amargos y las picadas interminables, nos damos cita en un caseron del barrio de Versailles para sacar a los pianos de su estadía en palacio y traerlos a las grutas, donde los tambores del centro de la tierra funden todo en una lava solo apta para paladares negros.
Dos Mamuts: Música para los Huesos. Desde el vamos, el título del primer disco de Dos Mamuts es una declaración de principios. Música para los huesos. Que quede en cada uno la lectura (huesos como movimiento, como lo muerto, como lo oculto -lo tapado, lo de abajo-). La imagen, sin embargo, es una sola: música para los huesos. Y ahí lo primero que sobresale de este disco: a pesar de ser -indudablemente- un grupo de rock; Música para los Huesos es absolutamente cinematográfico. Los Dos Mamuts, de esa manera, transformaron en música todo un lenguaje de celuloide aprendido en miles de horas de cine de terror clásico, de psicodelia, sexploitation (sin subtítulos) en el mejor sentido del género, erotismo del más sangriento. Escuchar sus canciones es dar una vuelta por bandas de sonido apócrifas de películas que Jess Franco, Buñuel, Lang y Russ Meyer nunca han filmado (chicos, acá poner los directores que vengan a cuento). Sucede que las canciones del disco cuentan historias (un exorcismo andaluz a una gitanita ojos de ausencia; una mal agradecida Shamila que le echa la culpa al gin por su promiscuidad para con el croupier; un tipo que se prende fuego mientras duerme; una absolutamente exquisita fantasma que se le presenta a un narrador que se pregunta inmutable si los fantasmas tienen frío...). En el medio de las películas en formato canción, claro, algunas sugerencias: “¿probaste alguna vez un Cynar sentada en un torpedo de Frigor?”; “sólo se trata de activar la gris materia”; “un brandy no vendría mal sobre las heridas y un puñadito de sal”... Y la música, claro, Dos Mamuts es un grupo de música integrado por Herr Mamut en voz y piano forte y Tomi Mamut en batería y voces. Entre los dos en este primer disco nos llevan a la psicodelia garagera y cósmica, al latin soulfunk del Harlem, el tango prostibulario... Música para los huesos... sin dudas sigue diciendo algo, ese título. Se trata de hacer un rock de guerrillas. Tomar por sorpresa desde todos los frentes que la música (y sus shows teatrales) les deja libres. Atacar los palacios donde el rock nunca debería haber entrado y llevarlo hasta las grutas. Hasta sus mismísimos huesos. Esa guerrilla latente en sus canciones se sube a los escenarios cada vez que Dos Mamuts se presenta en vivo (donde se les suele sumar Ernesto Romeo en sintes, Gabriela Goldman y Marina Wilensky en los coros). Pareciera como si aquella cinematografeidad de sus canciones se hiciera carne y se paseara por ahí (brujos, vikingos, vampiras, sadomasoquistas, monjes...) siguiendo una dirección que nadie trazó pero que se adapta perfectamente al libreto (siempre diferente, siempre guerrillero) que nadie ha escrito. Recuperar el Gran Guignol para hacer recitales de rock, parece decir cada uno de sus shows. Eso es la música para los huesos. O no. Por: Luciano Saracino periodista y escritor. |